Salmo 1
Encontramos que el Salmo 1 nos habla acerca de la ley en cuanto a los beneficios de escoger el camino que da vida, guardar nuestra mente meditando permanentemente en la palabra de Dios donde se nos ilustra con una analogía hablando del árbol que esta junto a corrientes de agua para mostrarnos que seremos prosperados en todo. Y las consecuencias de andar en el camino de los malos a quienes compara con el tamo que arrebata el viento.
Estoy confiando en ti
Cuando la calma de mi alma
se esfuma,
las llamas del horno
de los dias de Daniel
vienen a mi vida,
muy fuertes,
como de horno
calentado siete veces mas.
Me tomo de las manos,
como queriendo que fueran las tuyas
Jehova de los Ejercitos,
te busco a la izquierda
luego a la derecha
y siempre termino
con mis manos
recogiendo las lagrimas.
Es muy doloroso
ese fuego
porque atormenta el alma
no lo puedo evitar
porque es parte de mi enseñanza,
esta en tus planes,
Oh, santo Dios,
y eso me consuela,
saber que me miras,
que me tomas en tus brazos,
que me consuelas,
y cuando el fuego
arde mas y mas,
hasta mi suspiro es leve,
y mi espiritu
desfallece,
vienes tu, Padre Santo,
y me renuevas en tu altar,
ese que se ha formado
con mis rodillas,
con mis silencios,
aceptandolo todo,
con mis esperas,
ya incontables,
con mi paciencia
que desde las cenizas clama.
Cuando en el punto maximo
del abandono,
en el momento
que como caballos hacia la guerra
me invaden
las acusaciones
y mis propias
autocondenas,
alli estas tu,
Padre de Amor,
a mi lado,
no me hablas,
me miras,
y me lo dices todo,
que tienes un plan
para mi,
que tu cumpliras tus promesas,
porque guardaras tu Palabra.
Yo me levanto,
porque te creo,
mis ojos no mentiran
ese momento,
y mis manos otra vez,
se levantaran
para adorarte,
y mi voz,
saldra desde mi alma
y dira:
Dios mio,
estoy confiando en ti.
Acumulación de bienes en Eclesiastes
Ecl 6:1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:
Ecl 6:2 El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.
Ecl 6:3 Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él.
Ecl 6:4 Porque éste en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto.
Ecl 6:5 Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene éste que aquél.
Ecl 6:6 Porque si aquél viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?
Ecl 6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia.
Ecl 6:8 Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?
Ecl 6:9 Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Ecl 6:10 Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él.
Ecl 6:11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre?
Ecl 6:12 Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?
Ecl 6:2 El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.
Ecl 6:3 Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él.
Ecl 6:4 Porque éste en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto.
Ecl 6:5 Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene éste que aquél.
Ecl 6:6 Porque si aquél viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?
Ecl 6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia.
Ecl 6:8 Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?
Ecl 6:9 Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Ecl 6:10 Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él.
Ecl 6:11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre?
Ecl 6:12 Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?
"El deseo de adquirir—escribía Nicolás Maquiavelo, diplomático, filósofo y poeta italiano—es en verdad muy natural y común, y el hombre trata de adquirir más, cada vez que puede, y por esto, este ha de ser admirado, no condenado; cuando el hombre no puede ya adquirir más, y trata entonces de lograrlo a todo precio, es entonces cuando la búsqueda se convierte en necedad y condenación."
El balance es encontrado entonces en la formulación honesta de directivas serias y profundas, que puedan asignar a cada una de éstas ocupaciones el equilibrio necesario al momento de tomar decisiones que pudieran comprometer la Fe y los principios cristianos. Si se desea un éxito íntegro en la primera, o si se quieren evitar las consecuencias eternas, de un fallido desempeño, en la segunda, entonces una Fe así concebida y observada, es algo de lo cual no se podría prescindir. Tanto el desempeño y manejo empresarial, como la profesión dinámica y genuina de una Fe militante—que trascienda los desajustes mismos de la sociedad que quiere transformar—son campos en los cuales los que se ocupan en ellos, pueden anular las expectativas de malos augurios de aquellos, quienes no acatan a emprender ni una cosa, ni la otra.
Al fín y al cabo, "es Dios quien hace nacer en nosotros los buenos deseos, y quien nos ayuda a llevarlos a cabo, segun su buena voluntad"
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